Especialmente en climas más cálidos, como el mediterráneo, las termitas son una amenaza constante incluso para las estructuras de madera más resistentes, aun así, el daño por termitas no es inevitable. Elegir madera resistente a las termitas contribuye en gran medida a evitar que estos insectos ataquen sus muebles e incluso, la estructura de madera de su hogar.

 

Resistencia natural de las maderas a las termitas

 

La durabilidad natural de una madera se define como su capacidad natural para resistir el ataque de un agente xilófago, hongos y factores ambientales.

Las termitas viven de la celulosa que se encuentra en la madera o en ciertos materiales vegetales, como el algodón. Si bien pueden comer cualquier tipo de madera, hay algunas especies que prefieren evitar tanto como sea posible. En términos generales, a las termitas no les gusta el duramen. Esta es la parte interna, seca y muerta en el tronco del árbol. El duramen contiene menos celulosa que la albura exterior, por lo que es menos nutritiva para las termitas.

Algunas especies de árboles tienen una resistencia natural a las termitas. No son inmunes a estos insectos, pero son muy poco atractivos para ellos y es poco probable que los degraden. El cedro y el roble están entre los primeros. Esto incluye el cedro rojo del sur, el cedro rojo occidental y el cedro de Alaska (amarillo), entre otros. La disponibilidad varía según la región, pero la madera de cedro rojo occidental y el roble es fácil de encontrar.

El ciprés, en particular el ciprés común (Cupresus sempervirens) es otra buena opción para desalentar a las termitas. Su durabilidad, junto con el atractivo visual de su color claro y su grano recto, lo hacen ideal para exteriores e interiores.

El roble y el castaño resisten bien a las termitas. El roble es una opción común para suelos, gracias en parte a su amplia disponibilidad. La madera de castaño es menos común, pero cuando está disponible, a menudo se vende como “roble blanco mezclado”.

Otras especies de madera resistentes a las termitas son:

Cerezo negro
Nogal negro
Castaño

Dependiendo de lo que planee construir, sin embargo, algunos de estas maderas pueden no ser opciones prácticas. Debido a su costo, las maderas duras como la cereza, el nogal y el castaño se reservan típicamente para su uso en muebles finos y útiles, como es el caso que le mostraremos más abajo.

Si ninguna de las especies de madera con la mayor resistencia natural a las termitas es adecuada para sus necesidades, existen algunas alternativas que vale la pena considerar.

 

Maderas tratadas

 

Estas maderas suelen tener un desempeño aún mejor conteniendo las termitas que las maderas naturales.

Una de ellas es la madera tratada a presión de cualquier especie de árbol. La madera tratada a presión se ha sometido a un proceso que impregna los poros de la madera con conservantes químicos, por lo que es casi impermeable a la pudrición y las infestaciones de insectos. Por razones de salud, esta madera no debe usarse donde se cultivan o preparan alimentos o para equipamientos de juego de los niños.

La madera compuesta, hecha combinando fibra de madera residual y plástico, es completamente impermeable a las termitas. Al ofrecer la belleza de la madera natural a un costo menor, la madera compuesta es popular para su uso en cubiertas, muebles y revestimientos.

Así como algunas especies de madera tienen una alta resistencia a las termitas, otras tienden a atraerlas. Incluso si decide no utilizar alguna de las especies más resistentes, aún puede evitar convertir su proyecto de construcción en un verdadero quebradero de cabeza.

De las especies de madera más comúnmente utilizadas para la construcción: Pino, chopo, roble y abeto, solo el roble es resistente a las termitas. Es mejor evitar el pino y abeto si las termitas son abundantes en su área. El pino y el abeto son dos de las especies que las termitas de madera parecen preferir sobre todo.

No caeremos en el error de asumir que las especies de madera relacionadas son iguales en su capacidad para desalentar a las termitas. Si bien estos insectos se mantienen alejados del roble, no tendrán problema en alimentarse, por ejemplo, de roble albar (Quercus petraea).

También hay que familiarizarse con los nombres alternativos utilizados para las especies que le interesan. El cedro y el ciprés están estrechamente relacionados y los nombres a veces se usan indistintamente. El cedro amarillo y el ciprés amarillo son, de hecho, la misma especie.

A continuación le mostramos un caso donde pudimos comprobar la resistencia del roble:

 

La durabilidad del Roble frente a las Termitas subterráneas

 

Por todos es conocida la buena reputación de esta frondosa, cuyo nombre se utiliza para acuñar la expresión “fuerte como un roble”, ¿pero es cierto?

A tenor de las imágenes que mostramos a continuación, parece claro que es así:

 

Vista en detalle del túnel característico de la termita subterránea evitando el barril de roble.

En esta imagen se puede apreciar la longitud del recorrido desde el punto de entrada hasta el barril.

 

Las imágenes corresponden al sótano de una vivienda unifamiliar situada en Tremp, en la comarca del Pallars Jussá, provincia de Lérida. Del suelo emergen varios canales de tránsito, y uno de ellos se dirige directamente al tonel, donde las termitas se dirigen a través del roble que dejan intacto, para ingerir el tapón de corcho.

Sin duda, estás imágenes ilustran claramente la durabilidad del Roble frente a las termitas subterráneas.

Queda así, completamente demostrada, la preferencia de estos insectos por determinadas especies de madera. Podemos entonces, utilizar esta información en nuestra ventaja y escoger las maderas que más convengan para cada aplicación.